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Como especie, no podemos negar que nos encanta la comida, no solamente porque la necesitamos para vivir, sino porque forma parte de todas las culturas. Pero así como nos encanta la comida, desperdiciamos gran parte de ella empeorando sin saberlo la gravedad del food waste. En este artículo vamos a a ver por qué existe el desperdicio alimentario y qué consecuencias ambientales tiene.

¿Por qué existe el food waste?

La comida no sale de debajo de las baldosas, hay una larga cadena de trabajadores, empresas y consumidores que en algún punto convierten comida en basura. Si quisiéramos trazar la ruta que hace un producto alimentario hasta ser residuo encontraríamos dos tramos principales: de la granja al punto de venta y del punto de venta al hogar. A nivel global, hay un patrón. En regiones de alto nivel de ingresos, los volúmenes de comida desechada son mayores en el segundo tramo, en los consumidores. Mientras que en regiones más vulnerables la pérdida es más abundante en el primer tramo, ya sea por falta de infraestructura o de información, sumado a condiciones climáticas desfavorables. Ahora bien, ¿por qué?

La fundación ECODES nos da un par de ideas de lo que ocurre en España:

  • La publicidad y patrones culturales nos llevan a pensar que las neveras y despensas deben de estar llenas, producen desajustes entre lo que se compra y lo que se necesita.
  • El desconocimiento y falta de sensibilidad ante el impacto social y ambiental del food waste. Sin saberlo, estamos aportando a un problema en vez de a una solución.
  • Falta de planificación de menús y de la compra de alimentos en cantidad adecuada. Nos dejamos llevar por ofertas sin detenernos demasiado en cómo aprovecharemos nuestros víveres.
  • Falta de conocimientos culinarios para la reutilización o el aprovechamiento al máximo de los alimentos y de “las sobras”.
  • Las condiciones de venta de algunos alimentos: envases inadecuados en forma y/o tamaño, confusión entre las fechas de consumo preferente y caducidad, exceso de variedad y cantidad de la oferta, productos que llegan al punto de venta con un margen de vida útil demasiado pequeño y desaparición de la venta a granel para determinados productos.

¿Cuáles son las consecuencias del desperdicio alimentario en el cambio climático?

Cuando un alimento es convertido en basura, se convierten también en basura todos los recursos que fueron necesarios para que llegue ahí. Esto incluye desde las horas de trabajo del productor, el agua con la que se regó, la tierra donde creció, toda la energía del transporte y otros recursos valiosos, a menudo limitados. De acuerdo a datos del Informe especial de cambio climático y tierra del IPCC (4), cerca de un 30% de la superficie agrícola del mundo se utiliza para producir alimentos que nunca serán consumidos. La huella hídrica azul (aguas subterráneas y superficiales) para la producción agrícola de desperdicios totales de alimentos es de 250 km3 por año (5). En otros términos, la huella hídrica del desperdicio de alimentos equivale a más de 10 veces el volumen del lago de Como en Italia (dicho lago tiene 22,5 km3 de volumen). Otro dato interesante, las emisiones aportadas por el food waste son casi como las del transporte mundial  por carretera.

Conclusiones sobre el food waste

Combatir el food waste es una de las muchas batallas que unen a la justicia social con la acción contra el cambio climático. En el mundo ya producimos suficiente comida, necesitamos trabajar juntos en todos los niveles (individual, social y político) para distribuir de una forma más equitativa los recursos que ya tenemos. Haciéndolo, no solamente vamos a mitigar el cambio climático, sino que también crearemos comunidades más fuertes y solidarias para construir un mundo más consciente. Veremos más sobre cómo podemos nosotros como individuos luchar contra el food waste en otros posts. ¡Estad atentxs, Gamberrxs!

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